The Crown, segunda temporada: una familia

Sergio Beeche Antezana
Sergio Beeche Antezana

 

 

 

Muchas veces, las personas se ponen a pensar en cómo el resto del mundo las observa. La fachada que se establece al salir de nuestros hogares siempre tendrá tintes de mejoría y de constante felicidad. Claro está que muchas personas parecen esperar el momento adecuado para hablar de los males que les aquejan o las dificultades que están pasando. Por otro lado, muchas familias intentan ocultar las mejorías que experimentan, por el simple hecho de no ser objetos de envidias o por simple precaución (el alardeo también se da). Al final del día, cada familia es peculiar en su propio sentido. Al final, cada familia tendrá, ciertamente, los mismos conflictos de una u otra manera, de donde sea que se la vea.

The Crown
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Así, el crecimiento y desarrollo de una serie puede ir de la mano con los conflictos internos de la familia que representa. Es una manera acertada de diseñar una segunda temporada que debe estar a la altura de las expectativas de una primera tan exitosa. Entonces, los enfoques que surgen durante el segundo año de The Crown invitan al espectador a colocarse en esa posición de observar a una familia lidiar con las piedras en el camino que tienen en sus vidas. Incluso cuando esas piedras sean relucientes y estén forjadas y envueltas en oro o plata. Ese el “pequeño” recordatorio: esta es la familia real, una no muy común, claro está.

The Crown
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The Crown está compuesta por dos motivaciones de serie: trama y personajes. En las diez entregas que conforman la temporada, hay episodios que se enfocan en una o en la otra. Por más que Peter Morgan, creador y escritor, manifieste y busque enmarcar personajes dentro de representaciones de sucesos de la vida real, la divergencia de estilos es evidente. Lo curioso es que esa, que podría ser una desventaja para su segunda temporada (por perder cierto enfoque general y sin un ligar mucho una historia con la otra), resulta un acierto cuando se trata de diferenciar episodios. Incluso siendo parte del modelo Netflix de lanzar todo de un solo tirón, The Crown exhibe una personalidad episódica cautivante (por eso la reseña tardía: me permití digerir cada episodio con tranquilidad).

The Crown
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Con cada hora, la serie se dedica a observar el transcurso del tiempo y de los sucesos de la familia real. Si bien cada relato condensado permite darle brío a las imágenes y a las secuencias, la mirada no deja de penetrar en lo conflictos internos de cada miembro del núcleo familiar. Los anhelos, preocupaciones y deseos de encontrar felicidad se manifiestan con el escrutinio público en constante intervención. Al recordar que estos hechos fueron parte de la historia de la corona, resulta más interesante ver cómo se consideran y se amarran para afectar los arcos narrativos de estos personajes.

The Crown
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La mala noticia es que el grupo actoral de estos dos años dice adiós para dar paso a una nueva generación conforme la reina envejece dentro de la serie. Para mantener las décadas de historia que la serie quiere cubrir, el paso de los años solo se puede manifestar reemplazando a los actores con otros mayores. ¡Pero qué grupo actoral resultó ser este! Si bien un par de deslices narrativos se dejan ver a veces, las actuaciones siempre estuvieron en el nivel de excelencia, con Claire Foy y Matt Smith a la cabeza (bárbaros). Cada diálogo, cada mirada, cada movimiento corporal y las maneras en que las actitudes de los personajes evolucionan no serían lo mismo sin el increíble elenco.

The Crown
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Así, el reflejo del matrimonio en alguien más puede ser la decisión que se necesitaba para establecer mejor los términos del propio (primeros tres episodios). Los consejos más importantes pueden venir del individuo más inesperado (episodio cinco). El viaje de crecimiento de un niño está ligado al pasado y presente de sus padres (episodio nueve). La paciencia es recompensada para aquella mujer que pensó que nunca volvería a encontrar el amor (episodio siete). Y la envidia hacia alguien puede ser la clave para mejorar y darte cuenta de que no había nada que envidiar en primer lugar (episodio ocho).

The Crown
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Casi diez años, resumidos en diez episodios. Es así como The Crown deja el mejor sabor al finalizar su temporada. Sin contar los interesantes hechos históricos, la conjugación de las partes que la conforman permiten que se sienta más que un cuento de hadas real. Los elementos de familia y conflictos con los que cualquiera se puede identificar le ponen los pies firmes en la tierra. Son las historias de antaño que, por alguna razón, todavía deslumbran el presente. Y ese presente se puede dar el lujo de deslumbrar con la confección de tan elegante y atinada serie. Cheers!

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