Master Of None: De millennials y sus problemas de primer mundo

¿De qué trata Master Of None?

Master Of None trata sobre la vida de Dev (Aziz Ansari), un indio nacido en Norteamérica, hijo de padres inmigrantes (dato curioso: los padres de Dev que aparecen en la serie son los verdaderos padres de Ansari) que documenta en cada episodio algunos de los asuntos más importantes de su vida de joven de 30 años que ha crecido en Nueva York, con sus amigos Brian (Kelvin Yu), Denise (Lena Waithe), y Arnold (Eric Wareheim: sí, el mismo Wareheim de Tim & Eric).
Dev se dedica a la actuación, o al menos eso ha intentado con una carrera que le ha dejado unos cuantos pocos comerciales de televisión memorables y papeles secundarios en otras producciones cinematográficas. Eso no importa, porque igual tiene un apartamento inmenso, como sacado de Pinterest en la Gran Manzana, con acceso a lo mejor de la tecnología y siempre viste bien. Típico de todas las series de jóvenes adultos situadas en Nueva York (Friends, Girls, Sex and The City).

Dejando eso de lado, el comediante Aziz Ansari, cuyos “stand-ups” (disponibles en Netflix) recordamos con cariño (en especial “Buried Alive”) y su maravillosa adición al elenco de Parks and Recreation como Tom Haverford (mi personaje favorito de la serie, sin duda); se acercó a los productores de Netflix y les vendió con éxito lo que sería su serie de autoría, junto a Alan Yang, y es así como Netflix le dio la oportunidad al actor de lanzar una primera temporada.

Master of none

Podemos decir, para empezar, que Master Of None es una dramacomedia, o dramedia, como gusten llamarle, que retrata  los problemas de primer mundo (First World Problems) de los millennials privilegiados, problemas existenciales que quizás para los padres (de generaciones anteriores como Baby Boomers) sean estupideces banales, y sin embargo, lo significan todo para estos jóvenes. Desde relaciones de pareja, citas, la relación familiar, la tecnología, la facilidad de viajar y moverse, la desigualdad de género y el cambio generacional en situaciones laborales.

Master of None
Master of None

Se podría decir que Master Of None es entonces una mezcla entre varias series que comparten un formato similar o tonos que siguen la misma línea. Toma la dramacomedia realista y directa que Louie, de Louis C.K. nos aporta (solo que Master Of None es más gracioso y menos dramático), los conflictos y el tratamiento que podríamos ver en Girls de HBO e inclusive, un cierto tono honesto y crítico (sin caer en pesimismo) que hemos encontrado en Bojack Horseman (a pesar de que el formato de esta última serie animada es evidentemente distinto). Entonces, ¿cómo podríamos calificar a Master Of None? Vamos punto por punto.

1. Actuaciones regulares, especialmente Kelvin Yu

No todo estamos hechos para actuar, y en este caso, la mitad del cast de Master of None cuenta con habilidades bastante mediocres para ello. Dejando de lado a Noël Wells (Rachel) y a Eric Wareheim (Arnold); Kelvin Yu (Brian) debe mantenerse lo más lejos posible del lente de la cámara.

kelvin Yu

2. A Master Of None hay que tenerle paciencia, al principio

Como muchas otras series que al principio no amé y ahora me encantan (por ejemplo, Better Call Saul), Master Of None empieza bastante lento, y sin gracia. Los primeros dos episodios son algo aburridos, simple y sencillamente. Aparece Kelvin Yu  y los padres de Aziz (que no son actores) y una nada más quiere apagar la TV. Después de darle mucha vuelta retomé la serie, y debo decir que la cosa mejora notablemente. Creo que tras sacar a Yu y agregar a Noël Wells (parte del elenco de Saturday Night Live) más adelante y darle más protagonismo a Eric Wareheim como “el mejor amigo” (en lugar de Yu), el mismo Aziz se nota más a gusto con su entorno.

aziz eric wareheim rachel master of none

Además, con el tiempo, la historia empieza a tomar forma, el contenido es más empático, las situaciones son más reales para un personaje de 30 años (que se quedó en los 24 y lucha -a medias-por dar un paso más hacia la madurez) y nos encontramos con tramas menos inmaduras y discursos más naturales, ya que en ocasiones la serie tiende a sobre explicar y por lo tanto, pausar las conversaciones entre sus personajes.

3. La representación étnica es importante, pero no es el eje de la historia

En Master Of None el tema étnico, en especial la representación étnica en la televisión es importante, de hecho tiene un solo episodio en el que se retratan los clichés étnicos en el cine y la TV. Sin embargo, la manera en que el tema es tratado cae en la comedia inocente y sencilla, no juzga, no critica duramente. En el día a día, además, parece no haber ningún roce entre la mezcla étnica, Dev sale con chicas blancas, tiene un amigo asiático y otra afroamericana y está bien, nadie ve etnias para establecer relaciones con otras personas.

Master of None
Master of None

4. La observación del “millennial” como recurso cómico

Para quienes estamos más familiarizados con el estilo de Aziz Ansari, en especial en su “stand up”, sabemos que su comedia está fuertemente enmarcada por la observación. Ansari basa sus chistes en la realidad, pero una realidad muy minuciosa y muy característica de una generación: los millennials, de la cual forma parte. Por lo tanto, dentro de la serie se pueden ver muchas referencias a algunos chistes utilizados en sus shows, relacionados con tecnología, Tinder, relaciones,diferencias generacionales, aquel momento donde todo tu “timeline” de Facebook se está casando y/o teniendo hijos, y juega con eso a la perfección, una vez más, sin juzgar, solo exponiendo el conflicto y la comedia detrás de él.

AzizMasterNone

¿Habrá una segunda temporada de Master of None?

Es muy temprano para asegurar tal cosa, o refutarlo.

Hay muchas opiniones mezcladas al respecto. La crítica ha tomado muy bien la serie, y como contenido para mirar de manera obsesiva (binge-watching) en un fin de semana, la serie se saca un 9. No es un Breaking Bad ni un Seinfeld, pero ha ganado hueco entre los amantes de Netflix y la tv, y esperamos ver cómo sigue desarrollándose. En mi opinión, ha sido una serie que ha aprendido de sí misma desde el principio, y que ha sabido tomar su camino a pesar de sus altos y bajos, y este es un experimento interesante. No es una obra de arte y es poco probable que enamore a las masas, pero me gustaría ver una segunda parte de esta “dramedia”.

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