Maria Bamford destruye barreras (personales) con Lady Dynamite

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Por Luciana Gallegos y Manfred Vargas

 

Para nadie es un secreto que en los últimos años el mundo de la televisión le ha abierto sus puertas a la comedia alternativa. Si bien las sitcoms lideradas por comediantes stand-up no son nada nuevo, lo cierto es que nunca antes se le había dado tanto espacio a voces y sensibilidades tan diversas y poco convencionales. Esto tiene que ver con los cambios sufridos en la industria, en donde la gastada tradición de hacer programas generalistas de consumo masivo ha dado paso a nuevas estrategias que buscan explotar el potencial creativo y comercial de cualquier nicho cultural. La comunidad de comedia alternativa—con su proliferación de podcasts, live readings, web series, vídeos virales y especiales auto-producidos—es, en ese sentido, uno de los nichos más prometedores.

Esto nos lleva a Maria Bamford, una de las comediantes más idiosincráticas y únicas de la escena alternativa, quien acaba de estrenar su propia serie de 13 episodios en Netflix: Lady Dynamite. El hecho de que Bamford haya logrado conseguir su propia sitcom es algo bastante improbable: aparte de ser una “45-year old woman who’s clearly sun-damaged”,  no es una figura que haya tenido muchos coqueteos con el mainstream (más allá de algunos anuncios para Target). La serie, sin embargo, está fuertemente basada en sus experiencias de vida, personalidad y particular estilo de comedia, por lo que antes de continuar hablándoles de ella (spoiler alert: es completamente original e hilarante), vamos a hacer un breve repaso por la vida y milagros de Maria Bamford.

La vida y milagros de Maria Bamford

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Hace más de una década, Maria Bamford (comediante, actriz, violinista renuente a serlo) visitó un programa de radio local matutina para promocionar un set de stand-up que iba a ofrecer esa noche. Cada anécdota que contaba—aprovechando el amplio inventario de voces que utiliza para imitar a personas cercanas, arquetipos de gente o satanás bebé—era recibida por el silencio de los cinco locutores. Finalmente, el locutor principal expresó su desagrado e incomprensión hacia lo que Bamford les compartía: I guess this womans supposed to be funny […] I just think shes schizophrenic.

Algunos detractores de la comedia de Bamford—con su ritmo errático y cambios de tono de voz constantes—no solo la encuentran molesta o incómoda, sino que cuestionan su sanidad mental (aunque ella nunca ha padecido esquizofrenia, sino trastorno obsesivo compulsivo, trastorno bipolar tipo II y años de ideación suicida, entre otros). Pero, para quienes apreciamos a The Bammer, es justamente esa forma absurda, compasiva e inusual de tratar temas como salud mental, pugs y malestares sociales lo que hace que su trabajo sea tan bienvenido, e incluso reconfortante.

Bamford, quien comenzó a practicar stand-up a los diecinueve años, describe sus espectáculos de cuando era veinteañera—llevados a cabo en cafés o teatros pequeños de Minneapolis—más bien como hippie performance art (incluían tocar violín, instrumento que también utilizaba en la calle para ganar dinero). Si bien desde entonces su carrera se ha mantenido activa, el presente siglo es el que le ha traído una mayor cantidad de trabajo y reconocimiento.

Como actriz, ha interpretado personajes, usualmente secundarios o no recurrentes, en series de televisión que incluyen The Sarah Silverman Program, Louie, Arrested Development y Benched. También ha sido actriz de voz para Hey Arnold!, Adventure Time y BoJack Horseman, entre muchas otras obras animadas. Como comediante, ha participado en varios discos propios, proyectos colectivos y dos web series en las que interpreta una versión exagerada de sí misma y de familiares o conocidos: The Maria Bamford Show y Ask My Mom. Además, por el momento ha producido dos especiales de comedia—OneHour Homemade Christmas Special! y The Special Special Special (disponible también en Netflix)—que se asemejan entre sí tanto en contenido como en su forma: la locación de ambos es la sala de una casa, y la audiencia visible es bastante reducida (pugs acostados, o sus padres, Marilyn y Joel Bamford).

En el 2011, durante una época de bonanza profesional, Bamford comenzó a sentirse especialmente desequilibrada, en medio de situaciones que le resultaban moralmente inquietantes. Ese estado la llevó a internarse en tres centros psiquiátricos de Los Ángeles en un lapso de dieciocho meses, así como a buscar ayuda donde pudiera, desde libros hasta programas de doce pasos (que ella llama, con cariño, cultos). Experiencias como las mencionadas, acompañadas por eventos posteriores que incluyen procesos de recuperación, son una parte importante del material que Bamford ha desarrollado en años recientes.

De vuelta al presente

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Co-creada por Mitch Hurwitz (Arrested Development) y Pam Brady (South Park), Lady Dynamite se nutre de muchos de esos eventos personales y artísticos de la vida de Maria que les acabamos de describir, con un especial énfasis en su colapso mental y posterior recuperación. El  hilo conductor de la serie precisamente reside en el esfuerzo de Bamford por derribar las barreras del caparazón auto-aislante al que su enfermedad la ha confinado y conectar más profundamente con aquellos que la rodean, al mismo tiempo que busca desarrollar una carrera ética en la inescrupulosa industria del entretenimiento. Pero si en estos tiempos cínicos eso puede sonar algo tipo y el Oscar a Mejor Actriz va para..., no teman, puesto que Lady Dynamite está cargada de energía irreverente, humor surrealista, múltiples temporalidades y una buena dosis de metareferencialidad.

Aquellos que estábamos familiarizados con el trabajo anterior de Hurwitz, Brady y Bamford sabíamos que era más probable encontrar un pug poco adorable a que Lady Dynamite fuera una sitcom como cualquier otra. Y en ese sentido la serie no defrauda: si bien toma muchos de los elementos tradicionales del género, lo hace con un ánimo de subversión y experimentación, así como con un constante ímpetu por cuestionar la naturaleza de esas convenciones y los prejuicios que esconden.

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La serie, sin embargo, no depende solo de ese ingenio para sostenerse ya que, como muchas otras sitcoms, Lady Dynamite encuentra su éxito gracias a un grupo de personajes memorables (que, además de Bamford, son interpretados por comediantes como Fred Malamed, Ana Gasteyer, Jenny Slate, Jason Mantzoukas, Sarah Silverman y Lennon Parham). y a las situaciones absurdas pero relacionables en las que se ven involucrados (título de un episodio: “Bisexual Because of Meth”).

Por supuesto, describir un chiste contado por otra persona no sirve más que para quitarle la gracia al chiste original, por eso mejor nos detenemos aquí (por eso, y porque ya llevamos más de 1100 palabras y nos prometimos 900). Nada más les aconsejamos que si, cuando recibieron el correo de Netflix un viernes a las 3 de la mañana anunciándoles el lanzamiento de Lady Dynamite, su primera reacción fue “lolwut” y acto seguido continuaron viendo la temporada 9 de House of Cards (se sienten como 9, al menos), entonces devuelvan el reloj, no repitan ese error y prepárense para disfrutar de una de las mejores series de comedia del año.

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