Alias Grace, ¿culpabilidad o inocencia?

Alfredo Cordero
Alfredo Cordero

 

 

Cuatro mujeres. La directora Mary Harron (American Psycho) y la guionista (y además actriz) Sarah Polley trabajaron en conjunto para traernos la adaptación de la novela epónima de 1996, escrita por Margaret Atwood, y estelarizada por Sarah Gadon (11.22.63). Cada una de ellas aportó algo valioso para que esta miniserie de inmensa calidad viera la luz. Podríamos decir que este fue el año para historias con protagonistas femeninas fuertes y complejas. Aunque nos llegó un poco tarde (casi acabando el 2017), Alias Grace no fue la excepción. Al ser basada en una novela de Atwood, al igual que la ya aclamada The Handmaid’s Tale, Gadon confesó en esta entrevista que no sabía si el público ya estaría satisfecho y complacido por un tiempo, pero fue todo lo contrario. Entre más es mejor: la gente está hambrienta de este tipo de narrativas. Ella se siente llena de orgullo de que puedan co-existir y complementarse la una a la otra, ya que Handmaid’s nos da un vistazo a un futuro indeseado, pero Alias expresa más bien de dónde venimos en cuanto a temas de inmigración y políticas de género.

Alias Grace alude a Grace Marks, humilde inmigrante irlandesa y criada doméstica viviendo en Canadá durante el siglo XIX. Según ella, no tuvo involucramiento en los asesinatos por los que está siendo condenada, pero a pesar de esto, es internada como paciente en un hospital psiquiátrico y luego transferida a la Penitenciaría Kingston. El doctor Simon Jordan (Edward Holcroft) se interesa en su caso y ordena una secuencia de entrevistas íntimas con Marks para llegar al fondo del caso y entender el porqué de su comportamiento errático. Se puede decir que la labor del doctor Jordan es pionera al psicoanálisis como lo conocemos hoy.

Dr. Simon Jordan
Dr. Simon Jordan

Conforme él escucha su narración, a la audiencia se nos va develando su vida desde el momento en que tuvo que huir de Irlanda. Ella elige qué contar y qué dejar por fuera y por ende, es una narradora poco fiable y cargada de escepticismo (además de que ya pasaron 15 años desde su convicción). No podemos saber qué tan consciente sea de sí misma: así como puede ser una muchacha ilusa, puede ser una mente maestra del engaño. Casi no parpadear en medio de sus elocuentes monólogos es un gran testamento a la habilidad de Gadon, y vemos cómo a través de sus gestos faciales es capaz de transmitir todo lo que está sintiendo al rememorar y contar su recuento de lo sucedido, con un impecable acento irlandés (algo nada fácil de lograr para alguien extranjero). Hay una particular escena en medio de un séance que me puso los pelos de punta. Presten mucha atención. Si además, agregamos a todos esto la manera en que la prensa tergiversó toda la versión de los hechos, somos incapaces de saber a quién creer.

La complicidad de Grace con Mary Whitney (Rebecca Lidiard), otra de las mucamas que trabaja junto con ella en el primer hogar en el que estuvo, es fascinante de ver. La pobre Mary es uno de los personajes más trágicos que encontraremos. Luego, conoce a Nancy Montgomery (Anna Paquin), el ama de llaves que la lleva a trabajar a la acogedora casa de campo del señor Thomas Kinnear (Paul Gross).

Mary y Grace
Mary y Grace

Otras notables figuras sustanciales en la trama son: Jeremiah (Zachary Levi), el carismático vendedor ambulante que engendra una genuina amistad con Grace y James McDermott (Kerr Logan), el encargado de mantenimiento y el establo en la casa de Kinnear, además de ser el otro sospechoso de los asesinatos. También hace una aparición el mismísimo David Cronenberg (con el que Gadon trabajó en la cinta A Dangerous Method) como el Reverendo Verrenger y Margaret Atwood hace un cameo, al igual que hizo antes en The Handmaid’s Tale.

Nancy, Thomas y Grace
Nancy, Thomas y Grace

Los intercambios de Gross y Paquin son excepcionales, y nos queda siempre la duda de cuál es la verdadera naturaleza de su relación. Nunca vi a Paquin de antagonista, y déjenme decirles que el papel le cae perfecto, ya que uno termina detestando a Nancy, con su sonrisa fingida y sus insultos lascivos. La vestimenta de la época tal vez les ayudó a los intérpretes a meterse más en sus personajes, ya que todo está minuciosamente cuidado en ese departamento. En cuanto al cierre, no pudo ser de otra manera. Está en cada uno de ustedes confiar o no en su inocencia si deciden que esta recomendación es todo lo que estaban buscando para finalizar el año con una nota alta.

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