4 razones para ver Ozark en Netflix

Alfredo Cordero
Alfredo Cordero

 

 

Este año, Netflix ha estado muy irregular en cuanto a su contenido original. Nunca se sabe qué esperar con cada serie nueva que estrenan (y han habido muchas). Lamentablemente, ha habido más desaciertos que aciertos. Están explotando al máximo su modelo apto para el binge-watching, pero al hacerlo, le restan atención a la calidad sobre la cantidad. Me parece bien que quieren rectificarlo al anunciar el plan de cancelar algunas series. Sin embargo, parece que no han cancelado las series correctas. Eso vendría para otra nota.

Ozark inicialmente me llamó la atención para ver a Michael Bluth (eh, perdón, Jason Bateman) en un rol dramático. Vean el trailer y díganme si no les intriga:

Al irla viendo, algo que también me agradó es que la intro es sencilla y muestra 4 íconos simbólicos, representando lo que va a transcurrir en cada episodio. Me pareció un detalle interesante.



Íconos de los primeros 3 episodios

Entremos de una vez a las razones para darle una oportunidad:

1. El paisaje atrapante

Los Ozarks, una región montañosa e idílica que abarca Missouri, Arkansas y Oklahoma, es la que le brinda el nombre a esta nueva serie. Atravesada por el lago apodado “The Magic Dragon”, es una reserva perteneciente a una empresa privada hidroeléctrica. Por este motivo, es común encontrarse resorts, restaurantes y bares en medio del agua (algo que no es común en otros sectores). La serie en realidad se filmó en el Lago Allatoona, Georgia por cuestión de impuestos, pero el set está muy bien replicado.

La zona se podría considerar un personaje más y en la serie, es normal ver varias lanchas reunidas en un solo lugar, ya sea como parte de una congregación o para armar una fiesta de verano. Las sombras y los tonos fríos, grisáceos y azulados, conforman la paleta de colores presentes fijamente en la serie. Para ahondar un poco más, revisen esta entrevista de No Film School con Pepe Avila del Pino, cinematógrafo de Ozark.

Ozark
Ozark

2. La complicidad familiar

Jason Bateman es más reconocido por sus roles de comedia, así como Bryan Cranston lo era antes de Breaking Bad. Asumiendo el doble papel de productor y protagonista, encarna a Marty Byrde, asesor financiero que decide mudarse junto a su familia a los Ozarks, luego de que un negocio turbio saliera mal. ¿Con qué propósito? Lavar dinero de un cartel mexicano para que sus seres queridos no sean brutalmente asesinados.

Le promete entregarle $500 millones de dinero lavado en 5 años al líder del cartel, Del (Esai Morales), y lo monitorean constantemente. Su esposa, Wendy (Laura Linney), no es como Skylar White, pues ella y sus hijos, Charlotte (Sofia Hublitz) y Jonah (Skylar Gaertner) están al tanto de todo lo que hace Marty. Juntos, se encargan de encontrar negocios que los ayuden a validar sus ingresos para la IRS. No todo es adrenalina: entre Marty y Wendy también hay varios conflictos personales por resolver.

Ozark
Ozark

3. Las piezas secundarias importan

Los Snell tienen engañada a la ley al sembrar campos de amapola, cuando en realidad se encargan de traficar opio a través del lago. Además, ya están establecidos y se sienten amenazados con la llegada de los Byrde. Otra familia redneck local son Los Langmore. Cuando apenas se están instalando, se encuentran con los Byrde para robarles parte de su dinero. Luego de forcejear, Marty decide hacer un trato e involucra a Ruth, una de ellos, como parte de su operación.

La interpretación de Julia Garner (a quien recordamos como Kimmy en The Americans) es la verdadera revelación de la serie. Es más avispada y sagaz que todos los hombres en su familia, pero su actuación no termina ahí: también es capaz de demostrar vulnerabilidad y su personaje pasa por muchos altibajos en escasos diez episodios. Varios de los negocios que los Byrde intentan adquirir y controlar son: un strip club, un hotel, una casa funeraria, una micro empresa de bienes raíces, y la construcción de una iglesia.

Ozark
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4. Breaking Bad meets Bloodline meets Fargo

Muchos dirán que es una copia mediocre de Breaking Bad. Está bien. Tiene similitudes: hombre de familia convertido en antihéroe que se ve seducido por una vida criminal. Aun así, la comparación termina ahí y es algo superficial, pues logra valerse por sí misma. Además con solo una temporada, sería algo injusto. Al inicio de la serie, Marty ha estado inmerso en el juego por cerca de una década, caso contrario a Walter White. También me recuerda a Bloodline por el enfoque turístico que tiene la comunidad de los Ozarks y por ser una familia a punto de desmoronarse.

A su vez, Fargo se caracteriza por personajes mundanos que se van envolviendo en una espiral de consecuencias desafortunadas, debido a sus malas decisiones. Algo así sucede en Ozark. Es una buena mezcla, ¿no les parece? Con todo esto, no estoy diciendo que sea televisión esencial pero, ¿quién sabe? Podría llegar a serlo si llegaran a renovarla. El potencial definitivamente se encuentra ahí y por lo menos yo, quedé con ganas de más.

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