4 razones para ver 13 Reasons Why (y por qué es relevante para cualquier generación)

elena-fabaUna serie de eventos me hicieron escribir este artículo con el fin de comentar la importancia de la serie 13 Reasons Why de Netflix. Sinceramente, no me pasó por la mente verla desde un inicio; pensaba que su contenido tal vez me parecería demasiado adolescente para mi edad (y eso que soy fanática de todos los contenidos relacionados con temática adolescente); eso, sumado al ridículo “ruido” relacionado con la serie, creó en mí una especie de barrera. De verdad, pensé que jamás la vería.

Un fin de semana decidí desconectarme un poco de lo que normalmente suelo ver y le di una oportunidad a lo que pensé que solo sería una sería una serie tremendamente “light”. Me equivoqué.

Escribo este artículo por dos motivaciones diferentes y completamente distanciadas de sí:

  1. Una conversación con mi novio y otra conversación (el mismo día) con mis amigas del colegio, que me hizo desenterrar y encontrarme con muchos recuerdos lejanos de tiempos de la adolescencia (la peor de las fases humanas) y enfrentarme con el violento trato que durante esa época (y aún, en otros ámbitos)  vivimos las mujeres y quizás no lo comentamos en voz muy alta
  2. Un mal artículo que leí y al cuál le dedico el título de este.

Antes de esto, tengo que indicar que hay cosas de la serie que no amo. No me gusta la intro pasada de adolescente, tampoco me gustan algunos momentos que me parecen algo estupidos o rebuscados de la historia, y me parece que la ejecución de algunos detalles (como la curita en la frente de Clay Jensen) no se refinaron lo suficiente y a veces la hacen ridícula; pero de igual manera me parece una serie relevante y les digo por qué:

  1. No se presenta al suicidio como alternativa, nada más se habla de ello, porque existe.

La adolescencia es una etapa complicada, las hormonas son desencadenantes de todo tipo de emociones y sentimientos. Solo el hecho de tener un poco más alta o más baja la testosterona, mil cosas diferentes pueden cambiar en nuestro cuerpo y en nuestra actitud. Se los digo yo, que sigo tomando medicamentos para regular mis hormonas. Para los hombres es difícil y para las mujeres, me atrevo a decir, lo es aún más. Es por esto que logro sentir empatía por la protagonista, Hannah Baker. La depresión y la ansiedad, para aquellos que la sufrimos, es una carga que a veces parece insoportable. Los pensamientos suicidas en la fase adolescente son muy comunes, más comunes de lo que nos atrevemos a admitir. Y si sumamos el tema del bullying y los abusos en la ecuación, ni qué decir.

No estoy de acuerdo con el suicidio, ni lo defiendo (por algo estoy aquí, escribiendo este artículo); pero pienso que hoy más que nunca, cuando el tema del bullying es algo todavía más sencillo de extender y hasta viralizar, es necesario hablar de ello, discutirlo en familia, dar a entender que hay opciones, proveer apoyo a quienes vemos o sospechamos que pueden sufrir de depresión o del abuso de alguien más.

2. También es normal sentirse culpable, como evidentemente los personajes lo demuestran.

Hace varios -muchos- años, una persona muy cercana a mí se suicidó, y casi todos los días vivo con miedo de que otra persona cercana haga lo mismo. El suicidio suele ser una alternativa muy egoísta para evadir los problemas de parte de muchas personas, sin embargo, suele ser una salida desesperada que se toma con la mente muy nublada, al borde de emociones muy fuertes. Por lo tanto, no puedo juzgar. Al mismo tiempo, sé lo que se siente preguntarse ¿qué habré hecho mal? ¿Cómo pude haber ayudado?

No tiene sentido buscar las respuestas a estas preguntas, que aunque en la serie enfatizan mucho en el tema de si “yo la maté” o no, es normal sentir esta culpa, pero al final del día, uno hace lo que puede para ayudar a quienes quiere. Nunca está de más decirle de sobra a la gente que uno quiere lo mucho que los ama y los apoya.

Más allá de eso, no hay mucho que hacer. Los que nos quedamos somos también víctimas de los que se van, pero no es justo vivir como una víctima siempre. Cada quien debe tomar responsabilidad de su propia felicidad, y eso -aunque parezca trillado y sencillo- es una tarea difícil de lograr.

3. Es real. Sí, estas cosas pasan.

Por supuesto, hablamos de una serie de ficción; sin embargo, eso no le quita la verdad de los temas que propone.  En mi experiencia personal, durante esa etapa de mi vida tuve varios tropiezos con el alcohol (cosa que por dicha cambió cuando ingresé a la Universidad). Una vez, como a muchas personas que conozco, me drogaron en una fiesta y gracias a mis amigas (a quien nunca dejaré de agradecer), no pasó a más de un par de besos que ni siquiera puedo recordar.

He tenido amigas a quien han tratado de violar, y amigas a quienes han violado; no puedo ni quiero imaginarme un dolor como este, y sinceramente no sé si lo hubiera sobrevivido en aquel tiempo. He tenido amigas que temblaban de miedo de que alguna vez algún video pudiera ser publicado en esas asquerosas páginas web (tipo La Gallinita, de aquella época) y sé lo que es ver al menos 5 veces cada año, al salir del cole, a un hombre en un vehículo masturbándose frente a mis ojos. Estas cosas pasan, más a menudo de lo que pensamos y de lo que contamos, y creo que solo haciendo visibles estos abusos y realidades incómodas podemos acabar con ellas.

4. No ha terminado

Aunque me parecía medio innecesario que 13 Reasons Why tenga una segunda temporada, me parece que es una buena oportunidad (al mismo tiempo) de terminar de construir la historia. ¿Hannah mentía en alguna de sus alegaciones? ¿Qué pasará con Alex Standall, sabe algo que no sabemos? ¿Qué pasará copn los padres de Hannah? ¿Qué descubriremos con los testimonios de los otros chicos? ¿Qué pasará con una de las escenas más perturbantes del final de temporada: la escena de Tyler? Creo que todavía hay mucho más que hablar sobre el tema, y muchísimas aristas más que descubrir y discutir.

En fin, creo que hacer público aquello por lo que hemos pasado, las cosas que hemos sufrido, los riesgos que hemos vivido no debería darnos pena. Compartir estas cosas con otras personas, escribirlas, hablarlas, lo que sea, ayuda a visibilizar el problema y hacerle saber a aquellas personas que pueden estar en peligro que no están solas, que el dolor es compartido y más allá de eso, sin importar lo que sea, todo pasará y las cosas eventualmente mejoran. De verdad, mejoran.

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