Zootopia logra excelente creación de un mundo imaginado

Sergio Beeche Antezana
Sergio Beeche Antezana

 

 

Los viajes de un personaje dentro de una historia son parte vital de los relatos en el cine. Sea un héroe o antihéroe, estos serán parte de un mundo que les rodea y serán la principal razón por la que el mundo alrededor de ellos reaccione. Pero hay momentos en los cuales el mundo alrededor de estos personajes forma parte de ese crecimiento y desarrollo que el espectador irá descubriendo y se irá desenvolviendo conforme avanza el metraje. Eso sucede con Zootopia, película animada del 2016 que imagina un universo en el cual habitan toda clase de animales salvajes y domésticos conviviendo en esa jungla de concreto que es la ciudad. Esto a través de los ojos de la protagonista, Judy Hopps, una coneja demasiado entusiasta y optimista para los estándares nerviosos y temerosos de su familia.

En Zootopia, nuestra clara figura principal es modelada y caracterizada clara y acertadamente para hacer creíble su viaje a la ciudad junto con el evidente optimismo que lleva como condición de conejo acelerado, muy diferente a los demás de su especie. Por suerte, los personajes más interesantes siempre se desvían de la norma y son los que llegan a triunfan, al contrario de los demás (el filme lo ejemplifica a la perfección al mostrar el destino que le deparó al bravucón que molestaba a Judy durante la escuela). De ahí, Judy es acompañada por el cínico Nick Wilde, un zorro rojo que probará las posibilidades de entablar una amistad genuina vienen de cualquier parte.

Zootopia

Es en Zootopia (o Zootrópolis, como la nombraron en otros países) que los animales son habitantes de la ciudad. Donde gozan de la tecnología, transportes y consumismo (cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia). La vastedad de personalidades surge y se hacen cada vez más familiares. Las instituciones del gobierno son inoperantes (dando el mejor chiste con osos perezosos como los empleados), los vecinos son ruidosos y los tiquetes de parqueo molestan hasta al automóvil más pequeño. Se trata de la construcción de un mundo propio e imaginado de la película, pero lleno de sus curiosos detalles y guiños que pueden hacer sonreír a quien entre por primera vez en él.

Zootopia

La creación de nuevos universos muchas veces se pierde en solo eso: mucha expansión sin sustancia narrativa; a veces no se logra hacer balance entre lo creativo y pequeños trucos visuales o, peor, se vuelve tan vasto que se olvida para poder concluir la historia misma y terminar de redondear a sus personajes. Eso no sucede con Zootopia, que deja su creatividad con constante movimiento en el fondo, siempre presente y como parte de lo que la hace tan distintiva (por más que sean animales conocidos), pero que, de todas maneras, construye un relato cuidadoso y sin dejar escapar ningún detalle, dejando un inicio, medio y final enormemente satisfactorios.

Zootopia

Aquí es cuando ambas partes, la historia y su mundo, se relacionen y funcionen a la perfección una con la otra. Los detalles y sorpresas que amplían y hacen más interesante el universo propio de la película, contribuyen a que la historia policial se nutra y profundice para armar bien el misterio y rompecabezas que el guion plantea poco a poco. Son las fracciones que hacen que el conjunto sea mejor conforme avanza el metraje; en ningún momento se excluyen o descuidan las fortalezas de cada una y los directores saben cuándo usar una para realzar a la otra. Sin olvidar la excelente construcción de todos los personajes. Hay armonía fílmica.

Además, dentro de la trama clara del género policial, en la resolución del misterio central, se descubren los diferentes subtextos y comentarios sobre nuestra propia sociedad. Los temas de inclusión, respeto, control oculto del poder y segregaciones, aparecen como crítica social. Pero están los temas, más acorde con la protagonista y su entusiasmo, de la esperanza, la perseverancia, paciencia y hasta la comprensión por las diferencias de los demás. Es una manera perfecta para que todos estos temas y conceptos calen mejor —o más sutilmente (pero no de manera menos trascendental)— en aquella audiencia que vaya a ver esta película, sea jóvenes, niños o adultos.

Zootopia

Alrededor de una historia de complejos matices y muy entretenida (la cual cualquiera puede disfrutar), con puntos altísimos de comedia, de desilusión, de emoción, comprensión y de merecida moraleja, la película se desenvuelve en uno de los mejores universos imaginados creados en animación reciente. Con colores muy vivos y cálidos, música adecuada (hasta una canción de Shakira que calza de una manera muy singular) y una excepcional fotografía, Zootopia se convierte, fácilmente, en la mejor película animada del año pasado.

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