8 Películas del 2015 ignoradas por los Oscar (disponibles en Netflix)

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Por Manfred Vargas y Luciana Gallegos (@lucianagallegos)

 

Todo cinéfilo que se respete sabe que los primeros meses del año son sinónimo de la “Temporada de los Oscar” y con ella la expectativa de poder disfrutar en la gran pantalla de algunas de las películas más aclamadas del año anterior. Pero todo cinéfilo que se respete también sabe que los Oscar no tienen el monopolio del buen cine y muchas de las mejores películas de cada año, por diversas razones (#OscarsSoWhite, #OscarsSoHetero, #OscarsSoAmerican, etc.), no llegan a subir las escalinatas del Teatro Kodak. Encontrar estas películas ignoradas por las entregas de premios  solía ser un desafío, pero en tiempos recientes plataformas de streaming como Netflix han facilitado enormemente el acceso a estos otros tipos de cine. Por aquí, nuestras recomendaciones de 8 películas del 2015 ignoradas por los Oscar:

Phoenix (Christian Petzold, Alemania—Netflix USA)

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La dupla David O. Russell-Jennifer Lawrence puede que haya acaparado toda la atención, pero por nuestro dinero no hay mejor ni más fructífera colaboración actual entre un director y una actriz que la entablada por Christian Petzold y Nina Hoss, responsables de varias de las mejores películas del cine alemán de la última década. Phoenix, la sexta ocasión en la que ambos trabajan juntos, es una especie de noir psicológico que sigue a una víctima del Holocausto (Hoss) en su búsqueda y posterior encuentro con el esposo que la pudo o no haber entregado a los Nazi. Aquí la gran virtud de la película es emplear los arquetipos del género (ciudades en penumbra, caras desfiguradas, personajes con pasados misteriosos, ambiente de posguerra) para retratar con penetrante sobriedad la deliberada ignorancia que muchos alemanes mostraron ante los horrores del Holocausto en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. De la mano de la sutilmente demoledora actuación de Hoss, de un complejo guión cargado de simbolismos y metáforas pero que no deja la emoción de lado, de una economía narrativa admirable y de un final memorable (un mic drop casi literal que reverberará en la memoria de la audiencia), Phoenix es el raro drama que mezcla exitosamente sensibilidad, inteligencia y atmósfera en un solo paquete de acusación histórica.

The Duke of Burgundy (Peter Strickland, Gran Bretaña—Netflix USA y Costa Rica)

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Una mujer da una charla sobre grillos. No hay nada especialmente fantástico en la escena (aparte de unos maniquíes en la audiencia), pero ciertos detalles de su entorno sí resultan llamativos. El pequeño pueblo donde sucede la charla parece estar habitado exclusivamente por mujeres con afinidades compartidas: vestimenta formal, el estudio de insectos y BDSM. The Duke of Burgundy, escrita y dirigida por Peter Strickland, centra su atención en Cynthia (Sidse Babett Knudsen) y Evelyn (Chiara D’Anna), una pareja cuya vida doméstica es, como muchas, repetitiva. Sin embargo, las rutinas que practican son bastante inusuales, y su peso emocional cambia cada vez que son repetidas durante la película. La ambivalencia de Cynthia, presionada a ser controladora, es muy bien interpretada por Babett Knudsen, mientras que The Carpenter (Fatma Mohamed) aporta una de las tomas más cómicas de la película. Los primeros planos de troncos, animales y caras duplicadas, acompañados por la música de Cat’s Eyes—que en algunos momentos recuerda la repetición, tranquilizante o chillona, de insectos cantando—elevan la trama de dominación en The Duke of Burgundy, recomendada aun si las mariposas, los juegos de roles o la idea de encerrarse en una caja no les parecen particularmente eróticos.

Tangerine (Sean Baker, Estados Unidos—Netflix USA)

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En la medida en que la lucha por los derechos de las personas trans ha ganado visibilidad en el vecino país del Norte, la industria del entretenimiento ha tratado de ponerse al día y traer a la pantalla —grande o chica—historias y perspectivas de esta comunidad. La máquina hollywoodense de “películas prestigiosas” (también conocidas como Oscar-bait) hizo un primer e infructuoso acercamiento este año pasado con la formulaica The Danish Girl, pero es en Tangerine, la cinética nueva película del cineasta ultra-independiente Sean Baker, en donde podemos encontrar un mejor ejemplo del potencial del cine de temática trans.  Filmada únicamente con dos iPhones 5, Tangerine centra su atención en dos personajes, Sin-Dee y Alexandra, que son: 1. transgénero, 2. trabajadoras sexuales, 3. afroamericanas, 4. pobres. El crédito va para Baker y sus dos actrices (ambas también transgénero) por no hacer una película lastimera y excesivamente PC; al contrario, la película está llena de colores brillantes, movidas canciones, momentos cargados de humor y una energía prácticamente incontrolable. Tangerine no trata de acaramelar la vida de sus protagonistas pero finalmente prefiere resaltar cómo la amistad y la comunidad, con todo y sus tensiones, pueden ser una salvación en circunstancias difíciles.

Dope (Rick Famuyiwa, Estados Unidos—Netflix USA)

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Malcolm (Shameik Moore), Jib (Tony Revolori) y Diggy (Kiersey Clemons) son amigos cercanos que viven en Inglewood, California, en un barrio apodado The Bottoms. Ninguno es blanco, pero les gusta cierta “mierda de blancos” como andar en patineta, leer manga, Donald Glover y TV On The Radio. No hacen deporte, ni pertenecen a pandillas. Lo anterior lleva a que sean ridiculizados por algunos estudiantes negros, y le da sentido al nombre de su banda, Awreeoh. Dope, escrita y dirigida por Rick Famuyiwa, se divierte mostrando cómo distintas expectativas—raciales, de género, por vivir en cierto lugar—pueden pesar sobre la vida de las personas. Como Chi-Raq—película enérgica de Spike Lee cuya trama, más enfocada hacia el interior de las pandillas e inspirada en Lisístrata, sucede a miles de millas de distancia—Dope encuentra comedia en situaciones que van de incómodas a descorazonadoras, ayudada por las cálidas actuaciones de sus protagonistas (mención especial también para A$AP Rocky, Zoë Kravitz y Roger Guenveur Smith). Los colores brillantes, el soundtrack original y la edición a ratos hiperactiva son una excelente combinación para contar la historia de jóvenes obsesionados con la cultura de hip hop noventera (que incluye Yo! MTV Raps) en tiempos de bitcoins.

La Princesa de Francia (Matías Piñeiro, Argentina—Netflix USA)

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Si bien Hollywood en tiempos recientes se ha rendido a los pies de cineastas latinoamericanos como Alfonso Cuarón y Alejandro G. Iñarritu, en los círculos más especializados de la cinefilia es el joven director argentino Matías Piñeiro quien ha surgido como una de las estrellas nacientes del panorama internacional. Caracterizadas por sus cortas duraciones, estructuras laberintescas, predilección por los juegos de roles, referencias a autores clásicos y la utilización del mismo elenco de actores, las películas de Piñeiro se han convertido en uno de los cuerpos de trabajo más interesantes y divertidos del cine contemporáneo, si bien son poco conocidas dentro de América Latina. La Princesa de Francia es el tercer filme en donde Piñeiro adapta libremente diferentes escenas y diálogos de la obra de Shakespeare y es quizás el mejor logrado, logrando trasladar de manera fluida y original la obra del Bardo a los periplos románticos de un grupo de jóvenes actores en un Buenos Aires otoñal. Con una traviesa y segura puesta en escena, un argumento que se desenvuelve como un rompecabezas y algunos de los actores más atrayentes del cine latinoamericano, La Princesa de Francia es una más que excelente introducción a la filmografía de Piñeiro.

The Wolfpack (Crystal Moselle, Estados Unidos—Netflix USA y Costa Rica)

Películas del 2015 ignoradas por los Oscar

Crystal Moselle vio a un grupo de seis hombres adolescentes uniformados (pelo largo, ropa formal) corriendo por la calle. Habló con ellos, les dio su número y, después de meses de interacción, los visitó en su apartamento en el Lower East Side. Aunque inicialmente pensó que su documental seguiría a los jóvenes mientras intentaban hacer una película, otros detalles se fueron sumando. Y es que la vida de los hermanos Angulo era algo inusual: habían pasado gran parte de sus días confinados en el apartamento, por la sobreprotección de su padre (recluso, fan del sánscrito y el alcohol) y la intervención omisa de su atemorizada madre. Para los hermanos, ver y recrear películas juntos llegó a ser un ritual sagrado. El corazón de The Wolfpack es justamente esa relación obsesiva que ellos mantienen con el cine, por gusto y necesidad (“It makes me feel alive, sort of”), pero también muestra su proceso de liberación: entran por primera vez a una sala de cine, visitan Coney Island y uno de ellos se va del apartamento. Por el ambiente claustrofóbico, y por lo fácil que es encariñarse con sus protagonistas, The Wolfpack recuerda a Grey Gardens, otro memorable documental sobre encerramiento e imaginación.

Experimenter (Michael Almereyda, Estados Unidos—Netflix USA)

Películas del 2015 ignoradas por los Oscar

La película biográfica es uno de los fetiches preferidos de la Academia. Si un actor interpreta a un personaje conocido de la vida real, sus posibilidades de ganar la estatuilla dorada se potencian considerablemente. Con el tiempo, esto ha llevado a que estas biopics—en su afán por ser nominadas a premios—terminen cayendo en la simplificación, el sentimentalismo y la reducción de vidas enteras a poco más que carretes de grandes éxitos. En manos de directores audaces, sin embargo, una biopic puede ser tan ambiciosa, imaginativa e interesante como cualquier otra película. Y aquí es donde entra Experimenter, filme en el que Michael Almereyda (uno de los cineastas más subvalorados de Estados Unidos) retrata los famosos experimentos sobre obediencia conducidos por el psicólogo Stanley Milgram en 1961 y la aclamación y controversia que acompañó la vida del científico por el resto de sus días. Aprovechándose del extraño carisma de Peter Sarsgaard y utilizando toda una serie de estrategias inusuales que buscan romper la cuarta pared—como monólogos, interrupciones, proyecciones traseras y metareferencias—, Experimenter no solo ilumina de forma creativa elementos de la vida de Milgram, sino que revigoriza debates en torno a la naturaleza de la sumisión y la ética de la investigación social.

Queen of Earth (Alex Ross Perry, Estados Unidos—Netflix USA)

Películas del 2015 ignoradas por los Oscar

“He’s civil, but I can tell he’s seething,” le dice Virginia (Katherine Waterston) a Catherine (Elisabeth Moss). Esa frase sería apta para describir a cada protagonista de Queen of Earth pero, en realidad, nadie se esfuerza mucho por ser cortés. Casi toda conversación es una serie de indelicadezas y casi nada, por más minúsculo, se escapa de contribuir a la atmósfera de tensión lograda por Alex Ross Perry—director y escritor, quien ya en The Color Wheel había mostrado su talento para diálogos hostiles—y Keegan DeWitt. Lo usualmente inofensivo deja de serlo, la luz del sol encandila y el sonido de alguien comiendo papas es un ataque personal. La intensidad se debe en parte al desmejorado estado mental de Catherine, quien decide buscar asilo en la casa de lago de Virginia luego de sufrir dos pérdidas importantes. Escenas de esa semana de supuesto escape se mezclan con flashbacks del verano pasado, que permiten conocer más sobre la amistad (espinosa, nominal) entre las protagonistas. La primera toma de Queen of Earth es un primer plano de Moss llorando, con nariz roja y maquillaje corrido; la última muestra la cara de Moss riendo. Es difícil decidir cuál de las dos es más angustiante.

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